Los plásticos se han convertido en uno de los grandes problemas ambientales a nivel mundial, ¿qué alternativas existen a su uso en alimentación?
En la actualidad, la contaminación del agua no solo es un problema ambiental, sino también una amenaza directa para la salud humana. Diversos estudios han demostrado que el agua embotellada contiene microplásticos y sustancias químicas nocivas que pueden ser perjudiciales para el organismo, de hecho, una publicación de UAM (Universidad Autónoma de Madrid), sostiene que tiene más microplásticos que el agua de grifo. En los últimos años, la producción de plásticos ha crecido mucho, generándose aproximadamente 400 millones de toneladas de este material al año a nivel mundial. Esta cifra tan alta y la gran vida de estos plásticos producen un gran impacto negativo en el medio ambiente y en los seres vivos, ya que no se recicla el 100 % de los residuos plásticos producidos. Apenas el 31% de todo el plástico en Europa es reciclado.
Estos contaminantes provienen tanto del propio proceso de embotellado como del material de las botellas de plástico, las cuales liberan partículas diminutas que terminan siendo ingeridas con el agua. A esto se suman los productos químicos presentes en el agua de grifo, como restos de pesticidas, fármacos y metales pesados, generando preocupación entre los consumidores.

En este contexto, surge una alternativa innovadora y ecológica: Ooho Water . Este revolucionario envase, desarrollado por la empresa Notpla, ofrece una solución sostenible y libre de plástico. Se trata de una burbuja biodegradable hecha a base de algas marinas y cloruro cálcico, completamente comestible y aparentemente libre de sustancias tóxicas. ¿Será esta la solución para la reducción del uso de plástico en las bebidas embotelladas? A falta de un soporte científico que lo avale, parece que su composición natural, reduce la contaminación por plásticos, y también representa una opción más saludable para el consumo que hacemos del agua.
Según lo expuesto, estas burbujas, eliminan la necesidad de producir y desechar botellas de plástico, reduciendo la contaminación ambiental y los microplásticos que ingerimos al beberla. A medida que la conciencia ecológica crece y la búsqueda de soluciones sostenibles se intensifica, este tipo de innovaciones se perfilan como una alternativa clave para el futuro del consumo de agua potable, una apuesta para reducir la huella ecológica y proteger la salud. ¿Tendrá cabida este tipo de envases en nuestra sociedad? Quizá queda por explorar y mejorar el almacenamiento, transporte y uso particular de estas “esferas” de agua, haciéndolas factibles al mismo tiempo que inocuas y sostenibles.
3º ESO