Realidad virtual, máquinas que reemplazan al ser humano en sus quehaceres cotidianos o un mundo controlado  por la inteligencia artificial son elementos propios (al menos hasta ahora) de la ciencia ficción. La literatura y el cine han recreado en la ficción estas realidades, a veces distópicas, de un mundo donde las tecnologías más avanzadas, creadas por el ser humano, acaban sustituyendo a este. Pero, ¿dónde está la frontera entre la realidad y la ciencia ficción?

Para conocer mucho más de cerca las aplicaciones de la tecnología 3D y de la robótica, hemos tenido la suerte de que nos visiten en el Instituto Zurbarán dos profesoras de la Universidad de Extremadura, concretamente de la Escuela de Tecnologías industriales  de Badajoz, Pilar Merchán García  e Inés Tejado Balsera, perteneciente al departamento Ingeniería  Eléctrica, Electrónica y Automática. Con ellas, hemos podido conocer de primera mano el contenido de los proyectos que ambas desarrollan en sus respectivos departamentos, en los que compaginan investigación con docencia. Con las dos, hemos tenido oportunidad de comprobar que muchas de las aplicaciones que antes se parecían solo a la ciencia ficción están ya realmente instaladas en nuestro día a  día, en nuestro mundo de hoy.

En primer lugar, Pilar García Merchán ha expuesto con claridad cuáles son los avances en los que trabaja en la actualidad en el terreno de la tecnología 3D. Lejos queda ya aquella imagen del 3D vinculada a las clásicas gafas rojas y azules; además, las aplicaciones que ofrece hoy en día van mucho más allá de la de ver películas.La impresión 3D es una herramienta que permite crear y modificar elementos tridimensionales. También puede utilizarse para crear imágenes realistas de objetos que no existen en la vida real.

Dentro de la tecnología 3D existen dos maneras de captar la realidad para crear un modelo tridimensional. Una de las técnicas es  la fotometría: las cámaras fotográficas toman fotos desde distintos ángulos para superponerlas y crear así el modelo 3D. Por otra parte, se utilizan  los escáneres  3D que son dispositivos que se clasifican en función de la distancia que pueden alcanzar:corto, medio  y largo alcance.

Los beneficios del uso de esta tecnología son evidentes: se pueden conseguir imágenes absolutamente fieles al objeto fotografiado o escaneado sin producir ningún daño en el mismo. De hecho, el equipo de Pilar lo usa actualmente para conservar y manipular piezas arqueológicas sin que las originales sufran daños.

EL FUTURO HA LLEGADO TAMBIÉN PARA  RESCATAR EL PASADO.

 En cuanto a sus  aplicaciones, la tecnología 3D es enormemente versátil: desde recrear  un recorrido virtual por un museo, por ejemplo,  hasta la aplicación en Arquitectura, para planificar y diseñar edificios con tecnología BIM (Building Information Modelling) o HBIM (Heritage/Historic Building Information Model). Uno de los aspectos más llamativos ha sido comprobar la aplicación de este procedimiento para el estudio de la arqueología. Pilar nos ha mostrado imágenes de cómo la tecnología 3D es una inmensa ayuda en el estudio de resultados en yacimientos arqueológicos como el del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) A través de la fotografía 3D se van consiguiendo imágenes de cada capa o estrato del yacimiento, logrando una imagen muchísimo más amplia de lo que se tendría sin el uso de estas técnicas. Después, se crean modelos digitales del yacimiento. En este sentido, podemos decir literalmente que EL FUTURO HA LLEGADO TAMBIÉN PARA  RESCATAR EL PASADO.

Por otra parte, Inés Tejado Balsera nos ha introducido en el mundo de la robótica y, más concretamente, de la microrrobótica, ámbito del que se ocupa en su departamento. En primer lugar hemos aprendido qué es un robot y qué no lo es,  algo que puede parecer obvio en principio pero que no lo es tanto. Así, el robot se define  como un mecanismo electrónico que, en mayor o menor medida, es diseñado para poder tomar decisiones. A partir de ahí, la robótica supone un campo amplísimo e increíblemente polifacético que abarca desde un pequeño robot que ayuda en las tareas domésticas o la cocina hasta un desarrollo muchísimo más complejo en el ámbito espacial, militar o en medicina, donde la fabricación de exoesqueletos robóticos, por ejemplo, ofrecen grandes avances en personas con limitaciones del movimiento.

Es aquí donde el equipo de Inés desarrolla parte de su trabajo. En su caso, su campo de estudio es la microrrobótica y sus posibles aplicaciones en medicina y cirugía. La microrrobótica y la nanotecnología en general se basan en los efectos que se producen con  el cambio de escala, como son la ausencia de inercia, mayor adhesión y rozamiento, la disipación del calor o la pérdida de la repercusión temporal. En cuanto a aplicaciones, la ventaja que nos otorga el poder crear robots tan pequeños es un gran avance que permite hoy por hoy actuar en determinadas líneas de la medicina: suministro de fármacos directamente allí donde el paciente los necesita, procedimientos quirúrgicos mucho menos invasivos que la cirugía tradicional, cicatrización de heridas o medición de parámetros biológicos para hacer diagnósticos más exactos. En ese sentido, estamos cada vez más cerca de lo que  el físico estadounidense Richard Feynman denominó “tragarse al cirujano”. La esperanza es que gracias a estas nueva técnicas se puede llegar a conseguir nuevas terapias para enfermedades como el cáncer. Inés nos anima a introducirnos en el mundo de la investigación de una tecnología que nos ofrece un inmenso campo de estudio.

En ese sentido, estamos cada vez más cerca de lo que  el físico estadounidense Richard Feynman denominó “tragarse al cirujano”.

“No hay que tener miedo a los avances”

Ante los posibles interrogantes sobre el futuro de estos avances tecnológicos, Pilar e Inés son tajantes: “No hay que tener miedo a los avances” y sobre si la tecnología acabará desplazando a los seres humanos en determinados trabajos, tienen claro que “afortunadamente” así será, puesto que siguen existiendo trabajos peligrosos o muy costosos desde el punto de vista del esfuerzo humano; por lo tanto, lo que sí se hará necesario es una formación y un trabajo humano cada vez más cualificado para construir y desarrollar unos avances tecnológicos que suponen avances sin precedentes para nuestra vida y que nos confirman que el futuro, definitivamente, está revolucionando ya nuestro presente.

Gael Palomo Durán, Daniela Sánchez Corbacho, Álvaro  Delgado González y Diego Guillén Escobar. 3º A, IES Zurbarán, Badajoz.

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