«Nunca serás feliz si sigues buscando en qué consiste la felicidad» Albert Camus

En el mundo existen actualmente más de 8.000.000.000 de personas y no todas pensamos, sentimos ni razonamos de la misma manera. Por lo que tampoco percibimos ni la definimos de un mismo modo. Podemos intentar gestionarla, pero al ser una emoción subjetiva y no una magnitud física no existe aún una manera precisa de medirla. Pero es un tema recurrente en las investigaciones de varios científicos y científicas y algunos de ellos tienen ideas, bocetos e incluso teorías sobre la forma de medir la felicidad.
En la actualidad, no hay un consenso acerca del método más eficaz a la hora de medirla, encontrando que la evaluación de indicadores como la calidad de vida, los ingresos económicos, la Genética, la salud física y/o la satisfacción laboral vienen a complementar los resultados de los métodos más empleados en los estudios como son: La Escala de la Felicidad Subjetiva, El Programa de Afecto Positivo y Negativo, la Escala de Satisfacción con la Vida y el de la Escalera de Cantril.
Desde la Ciencia, uno de los factores determinantes de la felicidad es la Genética. Existe una relación entre los genes y la predisposición a la felicidad/infelicidad, es decir, hay un factor genético que influye en cómo de felices podemos llegar a ser. Cabe mencionar que estos estudios se encuentran en una etapa temprana y se requiere de más investigación.

Como ejemplos relacionados con este campo de estudio mencionar el gen 5-HTTLPR, que está vinculado a la regulación de la serotonina, molécula conocida como el neurotransmisor de la felicidad. Otro gen implicado es una variante del gen FAAH (relacionada con el aumento de anandamina, sustancia que incrementa las sensaciones placenteras y reduce la percepción del dolor), estrechamente relacionado con cómo percibimos los estímulos de nuestro entorno y cómo reaccionamos ante ellos, creando la conocida felicidad subjetiva.
Carlos López Otín en su libro “La vida en cuatro letras” se plantea este mismo concepto de medir la felicidad e intenta elaborar, haciendo referencia a los genes asociados a ella, una expresión matemática:

Felicidad = RAPGEF6 (rs3756290/rs3756290) + CSEIL (rs2075677/rs2075677) + NMUR2 (rs4958581/rs4958581) + 5-HTTLPR (largo/largo) + FAAH (A/A) + VMAT2 (C/C) + ECM1 (amígdala -/-) + STMNI (amígdala -/-) + SCN9A/ZFHX2/PRDM12/NTRK1 (niveles reducidos de expresión) +…

Un estudio de la Universidad de Harvard realizado durante 76 años ha comprobado que cuando los participantes eran jóvenes vinculaban la felicidad al dinero y el estatus social, mientras que con el paso del tiempo la felicidad en sus vidas se vinculaba a sus relaciones personales y al tiempo que invirtieron en ellas.
Por tanto, ¿se puede medir la felicidad que depende de la genética, de la producción de neurotransmisores, de los estímulos externos, de la evolución personal a lo largo de nuestra vida … y que cada persona la valora de manera subjetiva?
El Happiness Research Institute en Copenhague afirma que sí, que es posible medir la felicidad. Se centra en tres dimensiones: la satisfacción de las personas con la vida en general, las emociones y el propósito y significado de la vida.
Naciones Unidas también mide la felicidad realizando una encuesta anual en 156 países donde los encuestados puntúan la calidad de su vida del cero al 10, siendo cero la peor vida posible y el 10 la mejor. Además, se tienen en cuenta seis factores: niveles de PIB, esperanza de vida, generosidad, apoyo social, libertad y corrupción que se comparan con los de un país imaginario, llamado Dystopia. En Dystopia vivirían las personas menos felices del mundo, de forma que los ciudadanos de cualquier otro país con el que se compare, serán más felices que los de éste.
En definitiva, la felicidad hoy en día no se puede medir de una forma concreta. Puede ser definida de tantas maneras como personas habitan La Tierra y, es por ello que, aunque se han desarrollado diversos métodos para medir la felicidad, existen múltiples inconvenientes para crear un sistema objetivo, que siga las características del método científico y que sea cuantificable científicamente, debido al gran conjunto de factores que abarca.
La medición de la felicidad continúa siendo a día de hoy, objeto de investigación.

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