La creación de órganos en chips para sustituir la experimentación animal

Los órganos-en-chips (organ-on-a-chip) son dispositivos fabricados a escalas micrométricas, que imitan las relaciones entre tejidos y los microambientes de los organismos vivos. El objetivo ideal es conseguir reproducir la función de un órgano vivo en una estructura tridimensional (3D). Estos dispositivos, los cuales consisten en diminutos canales microfluídicos, están fabricados con un material polimérico transparente que cuentan con una celda donde se encuentran las células del mismo órgano que se quiere imitar, con el fin de replicar aspectos importantes de un órgano. Así, estos dispositivos llamados órganos-en-chips, tratan de simular la complejidad de los órganos vivos, en cuanto a su arquitectura, microambiente y fisiología.

Son pequeñas muestras, producto de la microingeniería, que cumplen todas las funciones del órgano correspondiente. En la actualidad se emplean mayoritariamente en la farmacología, ya que mejoran los procedimientos de medición de eficacia y toxicidad habituales y pueden acelerar e incluso abaratar el desarrollo de nuevos fármacos. Los estudios con animales, además del sacrificio del animal,  son largos, caros y, además, no pueden predecir con exactitud el comportamiento con humanos, ya que hay diferencias entre la reacción de un organismo animal y uno humano ante un mismo estímulo. Por lo tanto, su creación abre grandes perspectivas para la investigación. 

El bazo es un órgano del tamaño de un puño, situado encima del estómago y debajo de las costillas. Forma parte del sistema linfático y ayuda al cuerpo a protegerse. Su función es filtrar los glóbulos rojos de la sangre y destruir los viejos, así como otros microorganismos extraños del torrente sanguíneo, para combatir infecciones. El equipo de Hernando del Portillo, del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona junto con el de Josep Samitier, del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, intentan facilitar el estudio del bazo con la creación de su primer modelo funcional.

Se trata de un dispositivo que recrea a microescala las propiedades físicas del órgano, capaz de actuar como si fuera un bazo real y de filtrar los glóbulos rojos de la sangre. El sistema fluídico del bazo es muy complejo, y se ha conseguido simular la microcirculación de la sangre a través de un canal lento y otro rápido diseñados para dividir el flujo. Dentro del chip, la sangre circula por el canal lento a través de una matriz de capilares que se asemeja al ambiente real donde el hematocrito (el porcentaje de glóbulos rojos) aumenta y la sangre defectuosa se elimina. El bazo en un chip sirve para conocer mejor el funcionamiento del bazo y, sobre todo, para probar nuevos tratamientos contra la malaria y otras patologías hematológicas.

REALIZADO POR: Iñigo Izco y Sara Saenz BACHILLERATO

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1 comentario en “La creación de órganos en chips para sustituir la experimentación animal”

  1. Artículo muy interesante.
    ¿Sabíais que una profesora de vuesto IES va a trabajar en microchips de distintos polímeros, recubrirlos con células stem y hacer vascularización con microfluídica? Son «órganos-en-chip», simulan la actividad de los órganos del cuerpo.
    Enhorabuena

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