En el día de la mujer y la niña en la ciencia hemos tenido la suerte de contar con la presencia en nuestro centro de Sara Morales Rodrigo, una profesora de la escuela de Ingeniería Agrarias de la Uex.
En este fascinante relato, descubrimos la trayectoria académica y profesional de una ingeniera agrónoma, quien comparte su experiencia y motivación para dedicarse a un campo históricamente dominado por hombres. Su historia es un ejemplo de perseverancia y amor por la naturaleza, los animales y el dibujo técnico, lo que la llevó a elegir la ingeniería agrícola como carrera profesional. Su inicio se vio retrasado por un año debido a una lesión, pero este tiempo le permitió reflexionar sobre sus verdaderas pasiones y finalmente tomar una decisión que aunara todos sus intereses.

Desde sus inicios, nuestra protagonista enfrentó retos significativos por su elección de carrera en un ámbito tradicionalmente masculino. Sin embargo, en lugar de considerarlos problemas, los vio como desafíos a superar. A pesar de las dificultades iniciales, logró ganarse el respeto de sus colegas gracias a su capacidad para realizar tareas que tradicionalmente se consideraban exclusivas de los hombres. Esta experiencia le enseñó la importancia de demostrar sus habilidades y perseverar frente a los prejuicios de género.
A lo largo de su carrera, nuestra ingeniera ha sido testigo de un cambio positivo en la percepción de las mujeres en el campo de la ingeniería. Anima a las estudiantes a seguir sus intereses y capacidades, sin dejarse influenciar por estereotipos de género. Defiende que cada persona debe tener la libertad de estudiar lo que realmente le apasiona, independientemente de las expectativas sociales o familiares. Su consejo es claro: si tienes talento y ganas, no dejes que nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer.
El papel de las mujeres en el campo ya no es el mismo que hace décadas. Hoy en día, es común encontrar mujeres no solo como ingenieras, sino también liderando empresas de asesoría agrícola. La visión femenina ha demostrado ser invaluable en un sector que se beneficia de la diversidad de perspectivas. La complementariedad entre hombres y mujeres en la ingeniería, así como en otras áreas, enriquece el trabajo y aumenta las probabilidades de éxito.
Finalmente, nuestra protagonista destaca la importancia de la dehesa, un ecosistema único del suroeste de la península ibérica, en el que la interacción humana es fundamental para su sostenibilidad. Su investigación doctoral resalta cómo el manejo adecuado de este ecosistema permite la convivencia entre la conservación del espacio natural y la explotación humana. Es un testimonio del papel esencial que desempeñan los ingenieros agrónomos en la preservación del equilibrio ecológico y la sostenibilidad ambiental

Os dejamos aquí algunas de las preguntas que le hicimos después de la charla que impartió.
¿Nos puedes explicar cuál ha sido tu trayectoria académica?
Yo empecé… La verdad es que yo me había matriculado en otra carrera, pero me rompí una pierna y no me pude incorporar a la universidad. Y después de un año de madurar, todo lo que me gustaba, lo que no me gustaba, me gustaba mucho un dibujo técnico, me gustaba mucho la naturaleza, los animales, las plantas, encontré que ingeniería agrícola podía aunar todo lo que a mí me gustaba. Hice ingeniería técnica agrícola de las antiguas, antes de los grados. Me puse a trabajar en un centro de investigación, luego en una empresa Y a la par, iba haciendo la carrera superior que era ingeniero agrónomo. Una vez que terminé con ingeniero agrónomo, di saltos en dos o tres empresas y después recalé en la Universidad de Extremadura. Y he ido cambiando de líneas de investigación, como habéis podido ver en la charla, de líneas de investigación Yo he empezado por los cultivos intensivos, más el maíz y demás. Luego he ido pasando a los pastos y al final hemos acabado un poco en microbiología, bioquímica, relacionada con los pastos, la ecología y demás. Un poco esa sería la trayectoria.
¿Cuál fue tu motivación para estudiar agrónomos?
Pues lo que te he dicho, me gustaba mucho la naturaleza. Siempre he vivido en el campo, entonces me gustaban mucho los animales, me gustaban mucho las plantas, cuidarlos o tener un rendimiento de ellos. Pero también me gustaba mucho el dibujo técnico. Entonces, claro, una ingeniería. Era como una mezcla de los dos. Exactamente, era como: Venga, tengo estas dos cosas, luego una vez que estudie, ya veré yo por dónde voy a tirar.Porque como era encima la misma optativa, era uno o uno u otro. Entonces, era como el tecnológico o el biológico.Entonces, yo había hecho el biológico, pero en nuestro biológico antiguo sí que teníamos un dibujo técnico y me gustaba mucho, se me daba muy bien. Así que aúnaba esa carrera, aúnaba las dos cosas que más me gustaban.
Usted ha elegido ser ingeniera y dedicarse al campo, que es un trabajo que ha sido históricamente ocupado por hombres. ¿Esto ha supuesto muchos problemas?.
Muchos no, algunos sí. Más que problemas, retos, diría yo. No vamos a decir problemas, porque los problemas, si te los quieres causar, tienen que trabajar para causártelos. Entonces, sí que son retos. En mi caso, además, físicamente soy menudita, ahora como digo, engordado más, pero menudita no era muy alta, siempre con carita de niña. Entonces, tenía algunos señores que no les parecía muy bien que les diera instrucciones de lo que tenían que hacer una mujer. Pero eso, además que problemas, han sido retos que había que superar y al final son todo aprendizaje en la vida. Vida. Y al final, cuando el tipo en concreto veía la mayor parte de ellos, que tú eras capaz de hacer lo que ellos hacían y además eras capaz de hacer cosas que ellos no eran capaces de hacer, te ganaba su respeto. Es verdad que tenías que ganarte el respeto, cosa que tus compañeros varones no tenían que hacer. Lo tenían de por sí, pero nosotras teníamos que ganarlo. Pero bueno, ahí está, nos lo ganaron. Por eso no han sido problemas, han sido retos, más bien.
¿Qué les recomendaría a las estudiantes que estén pensando en dedicarse a la ingeniería?
Que lo hagan, evidentemente. En este caso, estamos ahora… Antes no se permitía a las mujeres estudiar carreras STEM o era muy raro que les permitieran entrar en carreras STEM, que son las ciencias, tecnologías y todo eso. Ingeniería. Y ahora parece que todas tenéis que hacer STEM. Si queréis hacer STEM, perfecto. Tenéis que hacer lo que vosotras queréis y que podéis hacer. Pero vosotras, que no os diga nadie lo que podéis o no podéis hacer. Si tú eres buena en Matemáticas, que no te diga alguien: No es que los hombres son mejores en Matemáticas. Porque habrá chicos que se le den fatal las Matemáticas, habrá chicas que se le dan estupendamente bien las Matemáticas. Entonces, que lo hagan perfectamente, que no se dejen que nadie, ni dentro ni fuera de la familia, les impongan lo que deben estudiar, que estudien lo que consideren que tienen que estudiar, que luego a lo mejor no trabajan nunca de ellos porque a lo mejor les gusta después otra cosa. Pero si consideran que tienen que tienen que hacer una ingeniería, adelante con todo, por supuesto
¿Crees que las mujeres en el campo tienen actualmente el mismo protagonismo que los hombres?
En la mayor parte de los casos ya sí. Ya está muy normalizado que haya mujeres en el campo, no solo como ingenieras, sino como agricultoras y como asesoras. También hay empresas de asesoría que están lideradas por mujeres y tienen unos rendimientos buenísimos. Yo creo que en carreras históricamente masculinas, como pueda ser una ingeniería, la visión femenina es muy importante. Pero igualmente, en una enfermería que históricamente ha sido mujer, la visión masculina es importante. Tienen que estar las dos visiones.
Ya está normalizado que haya mujeres en el campo, no sólo como ingenieras sino como agricultoras y como asesoras
Yo tengo una actividad que suelo hacer con los alumnos, de segundo, de tercero, que es: venga, poneros a buscar nombres propios de la ecología. Una de las materias que yo imparto es la ecología. Ponernos a buscar nombres propios. Entonces, empiezan de atrás en el tiempo para acá, empiezan por Aristote, Darwin, no sé qué, Y veis que solo hay hombres, solo hay hombres y además con una línea de investigación muy definida, que es la definición. Estudio algo y lo planteo. Esto es así porque es así. A medida que nos vamos acercando a finales del siglo XIX, principios del XX, y sobre todo hacia la mitad del siglo XX, empiezan a aparecer nombres propios de mujeres y una visión completamente diferente. Son estudiosas de la ecología, pero en un sentido muchísimo más conservacionista. Entonces, a medida que ellos van encontrando, mis alumnos van encontrando la información de hombres y mujeres, yo digo: ¿Qué veis aquí?. Primero, que a las mujeres antes no se les dejaba estudiar, eso es claro, nos tenemos que ir hasta finales del siglo XIX y principios del XX, y después que tenemos dos líneas de investigación perfectamente complementarias y perfectamente válidas. Ellos describen y nosotras protegemos.
En clase de Biología hemos estudido que las dehesas pueden considerarse ecosistemas muy sostenibles, ya que permite la convivencia entre conservación de la espacio natural y la explotación humana. En tu tesis doctoral, usted investigó precisamente sobre estos aspecto, ¿Nos podéis comentar algo más sobre este tema?
Te puedo comentar que la dehesa, está ya propuesta para ser patrimonio de la UNESCO, es un ecosistema muy, muy singular, porque prácticamente solo lo tenemos aquí, en el suroeste de la península ibérica. Hay algo que se le parece en Grecia, algo que se le parece en Italia y algo que se le parece en Chile o en Australia, pero realmente no es exactamente igual. Y te puedo decir que es el único ecosistema en el que el ser humano forma parte de ese ecosistema. Si nosotros dejáramos de trabajar en la dehesa, si no manejásemos la dehesa, no sería una dehesa. Pasaría al siguiente nivel ecológico y sería un bosque mediterráneo. Un bosque mediterráneo no es una dehesa. Un bosque mediterráneo, finalmente, cerraría, habría muchos más árboles, cerraría y el estrato herbáceo se reduciría. Si se reduce la hierba, también se reducen los animales que pueden vivir en ella. Con lo cual nosotros nos convertimos en pieza clave, es el único ecosistema en el que el hombre, el ser humano, es, junto con los animales y con los vegetales, una pieza clave para mantener ese ecosistema que, como tú bien dices, es bastante estable y bastante sostenible en el tiempo, si se maneja bien.
La dehesa ha sido propuesta como patrimonio la UNESCO y se trata realmente de un ecosistema muy singular
Alumnos de 4º de ESO C
¡Hola IES Zurbarán!
Enhorabuena por esta entrevista tan interesante que seguro que resulta inspiradora para muchas personas. Las preguntas están muy bien escogidas y la redacción es clara y directa.
Para próximos post, recordad poner una imagen destacada para que se visualice correctamente en la web.
¡Gracias por visibilizar a mujeres en ingeniería!
Muchas gracias por vuestra aportación en MásAulacheck.
Muchas gracias… ya me he dado cuenta del problema con la imagen…. lo he reemplazado.